
Permítanme sugerirles que dediquen, hoy domingo, tan solo cuatro minutos para meditar acerca de las consecuencias de nuestras acciones.
Cuantas veces podríamos aprender de los resultados de nuestros hechos. En cuantas ocasiones podríamos meditar sobre lo bueno o lo malo que acarrean las consecuencias de aquello que decidimos hacer, bien sea para ayudar a alguien, para ofender, o para no hacer nada cuando está en nuestra mano aliviar los problemas de otros.
Hace años oí esta historia en palabras de Gordon B. Hinckley. Tiempo después, encontré y guardé el extracto de vídeo de aquella Conferencia General. Ahora, gracias al esfuerzo de quien se tomó el trabajo de subtitular este vídeo, puedo ofrecerles este breve relato que nos habla de decisiones correctas y sus consecuencias.
Que Dios nos bendiga a todos, y nos ayude a comportarnos como Él espera que lo hagamos.
Usuario:Nqgzlbfbp
Hace 2 horas

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada